Hay una canción llamada "La Flor Del Café" No sé si es de algun país de America Central, pero permanece en los rincones de mi mente. Cada vez que hay un cielo inmensamente azúl con nubes de infinita blancura oigo esa canción, con sombra de grabilea y el olor de la leña que están poniendo para la hora del almuerzo.
Por supuesto, hay otra canción llamada "La Flor del Cafre", que si és seguro de algun país de America Central y es acerca de todos los personajes de esta historia.
Uno de los padres de mis amigotes, a quién le deseo larga vida y muchas mujeres, me contó una véz un chiste, el chiste no valia la pena, pero el señorón mencionó un pueblo llamado:
Paranguatirimícuaro
Vamos a usar el nombre. Gracias Don Mario Guerra, un nombre ficticio, para que no se desaten las malas lenguas.
La foto de mis bisabuelos, arriba a la izquierda, sacando la pulpa del café, es del Sr. Mitchell Denburg.
A la izquierda, mi hermana de segundo grado, de CLEO Photography.
 

Don Mario Guerra se fué a descansar en el año 2001.Aunque él no hubiera estado de acuerdo con las actividades de este sitio, hay génte que nunca se vá del todo.

Gracias Don Mario, por levantarme del pescuezo y tirarme a la calle, con las sabias palabras: "Hora de irse a su casa. Regrese cuando aprenda a peinarse y a lavarse los dientes. Y por qué siempre le gusta estar tirado en el suelo?."

La grán! Para ver si les puedo ver el calzón a sus hijas.

 

Hay cierta sensación pura, pristina e innegable al despertar a las cinco de la mañana. Y sentir que el café ya está borbollando, el pán ya huele y hay frijoles negros, tortillas y huevos para el desayuno...los hombres ya empezaron a fumar...las yeguas rebozan y se dejan cargar..y alli va el Güito agarrado a su pocio con leche..encima de la yegua..es como despertar de un sueño profundo para comer lo que más te gusta, sólo para caerse dormido otra véz abrazando el lomo de la yegua...de camino al Calvario y al sitio de café.

Cuando El Güito despierta está cerca de la leña chispeando y el café hirviendo. Se divierte un rato puyando las brasas con la punta de un leño en llamas, en su morral están los libros que a puro huevo quiere la abuela que aprenda. Después de que todos los grandes se van a despenicar café maduro, El Güito se saca uno de los chistes que se huevió, ya sea de la barberia o de la tienda al lado del Parque Central. Qué maldito! No es que lo hiciera de maldad, en la barberia se bajaba desde el tercer piso de la silla y se iba con el chiste en la cara. La abuela siempre pasaba cada dos semanas a saldar las cuentas ( y a devolver la cachimbada de cuadernos de chistes) y al parecer negocio redondo para la barberia, porque cada dos semanas habian nuevos amigos del Güito que se iban a pelar solo para terminar el chiste que habian empezado en la casa del Güito. Estaba el chino Quinto, estaban los de Jocotenango, estaban los de atrás de San Francisco.
Estuvieron las viejas de la tienda de publicaciones que salieron echas mierda y dando de gritos, porque parece que al Güito se le cayeron los cuadernos y estaba, solo viendo la nueva edición de Supermán (por qué jodidos ponian todas las nuevas ediciones justo donde El Güito se trompezaba con ellas?). Al final, parece que cuando El Güito recogió sus cuadernos, varias nuevas ediciones de Supermán, Batman, Culomán, Chanoc, El Santo, Fantasmagórico, Pedorifico, Los Fantásticos, Los Hediondos y otras publicaciones se le atoraron en la mochila, por puro accidente, y con toda esa carga abandonó el lugar.
Creanlo o nó, El Güito aprendió a leer, a escribir, a dibujar, a decir mierdas, a inventar historias, a imaginar un mundo distinto, a desear en su corazón por un mundo mejor, cuando tenia seis o siete años.
La única véz que se lo llevó la gran puta, fué cuando iba en estampida, con sus complices, metiendose en la pila del parque central y salpicando a toda la gente (que chirís mas perverso) y por no dar bien el paso, cayó encima de dos o tres millones de Policias que estaban fumando, sentadotes en la pila del parque.
La abuela lo fué a sacar, y con el testimonio de los barberos, de que era un buen chico, instruido y leedor, El Güito se fué a su casa.

Si quieren protestar, escriban aqui...

 

 

 

 

 

 

 

 


Hay otra canción maldita, que se me metió en la cabeza haciendo investigaciones para esta página:
Moliendo Café de José P. Manzo
Cuándo la tarde languidece, renacen las sombras
y en la quietud los cafetales vuelven a sentir
es la triste canción de amor de la vieja molienda
que en el letargo de la noche parece decir
Una pena de amor y una tristeza
lleva el zampo Güito en su amargura
pasa incansable la noche moliendo café...moliendo café...moliendo caf é
 
 
Capítulo 4 .. Pínchenle a la izquierda.